Me equivoqué, Nos equivocamos?
Felipe Colménter
La historia de
Venezuela está llena de errores, de faltas, de acontecimientos que frenaron o
distorsionaron el discurrir histórico de la misma. Veamos.
El Derecho Indiano,
prohibía a los funcionarios de la colonia los nexos de compadrazgo con
cualquier grupo social, para impedir que producto de esos mismos nexos se
abusara y se sobornaran sus funciones. La administración colonial venezolana
llegó a ser tan celosa del manejo de sus caudales que para cuidar los mismos,
se nombraban tres funcionarios para evitar la tentación de que algo se
extraviara. Los alzamientos o montoneras coloniales contra el poder español
eran castigados regando los sembradíos, de los propietarios alzados, con sal
para que la producción no volviera a darse y otros, eran pasados por las armas
sin contemplación alguna y sin ley de amnistía que valiera. La Primera, la
Segunda, la Tercera, la Cuarta y estamos esperando que la Quinta República se
perdiera por: Lenidad de la justicia, la corrupción de la cosa pública, la
filantropía donde a cada perdón volvía otra insurrección y a ésta otro perdón.
La creación del papel moneda, que los propietarios veían con más horror que a
la servidumbre, hoy día debemos ser adulantes con la misma. Las catástrofes
naturales, aprovechadas por el clero gobiernero para sentenciar que era castigo
divino el atentar contra el Rey y su
gobierno. El proponer el Federalismo, sin saber su significado, el Centralismo
sin conocer el mismo, el Republicanismo, que como decía Simón Rodríguez,
ignorado por los propios habitantes del país que se pretendía crear.
En épocas recientes,
destrozamos una dictadura Pérezjimenista, Progresista por la ausencia de
libertades políticas, aunque el País estaba floreciente y en un apogeo de
desarrollismo que auguraba un bienestar nacional. Durante la mal llamada
democracia instauramos pillos por banqueros, políticos por ladrones, embusteros
de oficio por académicos, malandros por gobernantes, juristas o magistrados por
tracaleros de oficio capaces de venderse al mejor postor, militares de Escuela
que resultaron peores que los caudillos de montoneras. A los cuales, en
ocasiones, se les dejó en libertad por sus intentonas y, hoy día, estamos
sufriendo en carne propia tamañas calañas.
Bolívar, confió en
que su sucesor, Antonio José de Sucre, sería lo mejor y fue asesinado. La
historia de hoy, tiene en el poder alguien innombrado, que en cada
intervención, y en cada ejecución nos hace más desgraciados.
No olvidar se hace
necesario para rescatar el País de tanto indeseado maleducado.
La historia nos
absolverá y nos encumbrará si bien la interpretamos o, nos condenará y nos
sepultará si no atendemos su llamado. ¡Ya basta de tanto equívoco!
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