EL VIAJE DE TINTAN.
Felipe Colménter
(Polín).
Apenas
comenzando el año 1950, el 20 de Enero con más precisión, en aquel Escuque heroico y florido nacía un niño,
rubicundo y risueño, que tendría por nombre de pila Duilio Montilla. A nivel
nacional, también ocurría algo muy serio, la Dictadura Perezjimenista. A nivel
internacional, el cine mexicano se expandía irradiando sus proyecciones
culturales a los distintos poblados arrinconados en la Geografía Nacional. Ese cine, cargado de machos
pistoleros, a los cuales, en el decir de Pedro Fuentes, no se les caía el
sombrero ni a coñazos. El mismo cine, traía personajes cargados de ternuras y
nostalgias, que en ocasiones nos hacían llorar, como Sara García. También una
Pléyade de cómicos, que nos hacían
desternillar de la risa, tales como: Clavillaso, Borolas, Mantequilla y TinTan,
entre otros. Precisamente de este último recibió Duilio Montilla el mismo
remoquete, ya que sus 67 años fueron de guasa, jodederas, ocurrencias,
mamaderas de gallo y chispa creativa sagaz e
inteligente, capaz de hacernos olvidar sinsabores y malos ratos. Es
grato recordar algunas de sus ocurrencias. En una ocasión, un mes de noviembre,
enamoró a una agraciada señora que, necesitando casa para vivir, le dijo: - TinTan,
conseguíme una casita - A lo que éste respondió, - esperá a que mi Mamá haga el
pesebre pa que la escojás -. Siendo un Adolescente se fue, junto con Martín
Rivas y Páride Barreto, al seminario de Mérida, pero no aguantaron el
sacrificio vocacional, por lo cual en carta a su papá le escribió: - Papá tengo
más grande la cabeza que el cuerpo - a lo que el cura supervisor e interceptor
respondió: - Ud no puede enviar eso a su papá -. Así culminaba la vocación
ecuménica de los posibles Santos escuqueños: San Martín, San Barretíco y San
TinTan. Paz y Reposo a su Alma!

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